Al hilo de la canción, maravillosa, sugerente, dramática, de Iva Zanicci, voy a dejar un primer recuerdo de las primeras aves que sobrevuelan o sobrepasan el Estrecho de Gibraltar: ha comenzado la migración a las tierras del Norte. Unos de ellos seguirán la costa, otros el interior, y pasarán sobre las iglesias de vuestros pueblos o de vuestras capitales: Cáceres, Madrid, Vitoria, Soria, etc.. Algunos quedarán en estas tierras anidando y trayendo este verano sus hijos a la vida en tierra española (si les dejan); otros lo harán en Francia, en Alemania, en Bélgica, en Noruega, en Inglaterra... Y pasan silenciosa o casi silenciosamente, en grupos, ayudándose, o solitarios: algunos caen abatidos, fatigados por el Levante que les traiciona, o por la fatiga; muchos pasan, y se esconden su primera nohe en el continente en los primeros alcornocales de las sierras béticas más al Sur. No tienen ayuda, más que la de su experiencia y sus genes. Salvo algunos hospitales (como los del Migres) no conocen la seguridad, ni el sueldo, ni posada que no sea la tierra tal como se la encuentran. Seamos hospitalarios. Todos los años nos brindan un espectáculo, que en realidad, resuena. Estos días pasados, entre lluvias y los primeros vientos de Poniente, han pasado unos miles ya: el Jueves se contaban doce mil (no eran los de San Luis) milanos, buitres, halcones, águilas calzadas, algún ratonero. Se dejaron ver algunas avefrías despistadas. Cuando se recupere la atención hacia el sitio del que parte todo cuanto tenemos, empezaremos lentamente a vivir mejor, todos, no solo algunos.
El regalo lo trae diferentemente cada uno de ellos: unos se reúnen, suben, parece estar de conciliábulo, y finalmente se deciden, y arrancan a planear y volar; otros, emparejados como estas cigüeñas, paran a tomar fuerzas; las garcetas, lugareñas habituadas al ganado que pace por doquier, tienes sus tertulias a media tarde, se limpian, se revisan prudentes, acicalan el plumaje, hasta el atardecer. Los pequeños, los paseriformes, revuelan los campos de aquí a allá, hasta que al anochecer se dirijan a los árboles que les dan cama y cierta seguridad. De eso hablaremos otro día, cuando utilicemos la cámara de noche.
Anteayer pasaron por Soria dos ruidosos grupos de aves, posiblemente grullas, que se dirigían hacía el norte. Cada uno de los grupos lo compondrían unas quinientas aves. Todo un espéctaculo. Saludos.
Para allá te mando unas cuantas amigo, incluida mi particular pareja de golondrinas, y este año yo con ellas ;o) Disfruta el gran espectáculo. Abrazos.
Fer me ha dado mucha penita la pobrecita que está abatida en el suelo. ¿La cogerías y la cuidarías?, ¿verdad?. Aunque mucho me temo que ya estaba muerta. Jooo!!! Y me ha echo gracia ver las huellas en la arena de alarih. jaja. Me fijo en todo.
Luis, que los miren y les permitan pasar por esas tierras. Con eso, la recompensa es inmediata. Saludos, amigo
Rata, creo haberlas visto pasar, guiñando y canturreando. Nos vemos.
Pegasa, por desgracia, esta es una de varias que caen. Por causas naturales (agotamiento) o antrópicas (un anzuelo en la boca la asfixió). Solo algunos casos puede que logre sacar adelante, si a su vez logro crear la condición necesaria para ello. Ya existe un servicio de "Migres", en Punta Europa, que recoge y recupera animales heridos. Pero en España, actualmente, es irrisorio el trato. No queremos ser adultos, y de la infancia, solo queremos la cryueldad de algunos. Pese al alto número de personas positivas.
Saludos. Alarih no se pierde nada, todo lo "sabe". Un beso, majísima.
Las migraciones siempre me han parecido algo encantador, misterioso, no sé, vida en estado puro. Me pregunto adónde migraríamos los humanos si dejáramos que nos dirigiera el instinto. Ahora mismo me encantaría ser una de esas aves y tener la excusa de la naturaleza para volar bien lejos. Me encanta que nos cuentes estas cositas. Graciñas y un beso.
Anteayer pasaron por Soria dos ruidosos grupos de aves, posiblemente grullas, que se dirigían hacía el norte. Cada uno de los grupos lo compondrían unas quinientas aves. Todo un espéctaculo. Saludos.
ResponderEliminarPara allá te mando unas cuantas amigo, incluida mi particular pareja de golondrinas, y este año yo con ellas ;o)
ResponderEliminarDisfruta el gran espectáculo.
Abrazos.
jesús.
Fer me ha dado mucha penita la pobrecita que está abatida en el suelo. ¿La cogerías y la cuidarías?, ¿verdad?. Aunque mucho me temo que ya estaba muerta. Jooo!!!
ResponderEliminarY me ha echo gracia ver las huellas en la arena de alarih. jaja. Me fijo en todo.
Un besito volador
Luis, que los miren y les permitan pasar por esas tierras. Con eso, la recompensa es inmediata. Saludos, amigo
ResponderEliminarRata, creo haberlas visto pasar, guiñando y canturreando.
Nos vemos.
Pegasa, por desgracia, esta es una de varias que caen. Por causas naturales (agotamiento) o antrópicas (un anzuelo en la boca la asfixió). Solo algunos casos puede que logre sacar adelante, si a su vez logro crear la condición necesaria para ello. Ya existe un servicio de "Migres", en Punta Europa, que recoge y recupera animales heridos. Pero en España, actualmente, es irrisorio el trato. No queremos ser adultos, y de la infancia, solo queremos la cryueldad de algunos. Pese al alto número de personas positivas.
Saludos.
Alarih no se pierde nada, todo lo "sabe". Un beso, majísima.
Las migraciones siempre me han parecido algo encantador, misterioso, no sé, vida en estado puro.
ResponderEliminarMe pregunto adónde migraríamos los humanos si dejáramos que nos dirigiera el instinto. Ahora mismo me encantaría ser una de esas aves y tener la excusa de la naturaleza para volar bien lejos.
Me encanta que nos cuentes estas cositas.
Graciñas y un beso.
sí, se va notando que ya andan por aquí
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