22 abr. 2015

tranquilo viaje


Buen viaje, Laura.

Es buena práctica de la vida no dejar la tinta en el tintero, más si otros saben interpretar cuanto se diga. Ahora toca decir quién se ha ido y porqué estar hablando de ella. Y ello pese a que cuanto diga, será necesariamente pobre y parcial, de igual modo que podría querer describir cómo es un bosque, y quienes escuchasen luego verían otro al visitarlo.

Laura Cantarella inició un proyecto personal con dos compañeros más en el sur andaluz, en una colina frente a Africa, hará ya unos cuantos días y noches: La Semilla. Aún siendo personal, fue un proyecto en sí enfocado a otros. Nada le quita el deseo de vivir en un paraíso por ellos trabajado muy duramente (maravilloso egoísmo entonces es), al resultado de invitar y mostrarlo a los demás, de ofrecer su visión de otros modos de tomar la vida, ya de por sí limpios en su esencia. Nada de super metas económicas, nada de incremento patrimonial, nada de productividad loca: las claves podrían ser limpieza, ahorro, respeto, por ejemplo. No suenan habituales estas palabras, ¿cierto? Y sin embargo, frente al desdén o desprecio, o desinterés que provocan, son palabras clave propias de personas desarrolladas.

Como no podrá ser nunca de otro modo, y mientras se desconoce lo que se ve o se habla, su proyecto podría aparentar ingenuidad para quienes no lo conocen. En la realidad del mismo, su proyecto incluye unas cuantas actitudes ante los recursos, el uso de los mismos, nuestra relación con nosotros mismos, y gracias a ésta, con los demás. Y lo desarrollaron, con todo lo que podemos comprender que existiera: momentos buenos, momentos malos, crisis, momentos brillantes. El rastro es una larga hilera de personas que han encontrado a otros, una forma de aprender y relacionarse, y, para mí más importante y más radical (por estar en la raíz, no por ser un extremo), seguramente allí tuvieron la oportunidad de recuperar una difícil palabra hoy, que no debiera encasillarse en modo alguno: dignidad.

Dignidad, no resignarse a vivir y cohabitar con la suciedad que provocamos. Dignidad, no resignarse a comer compulsivamente y sin conocimiento, alimentándonos como en verdad podemos. Dignidad, cuidando y trabajando las relaciones, que tan extensamente desaparecen sustituidas por alguna clase de simbiosis económica, y sólo eso. Dignidad, dejando al cuerpo en relación con la mente, educándolos, algo insólito para tantos personas. Dignidad para aprovechar algo que sucede todos los días, y tenemos oportunidad de disfrutar conscientemente: vivir en éste sistema que pisamos, en el que todos los días amanece, todos los años florece, y siendo siempre diferente. Incorporar esto al hábito de todos los días, desarrollarse de verdad.

No es la única persona a la que conozco tal seguridad en el cultivo de la dignidad, aun cuando son infrecuentes. Estando como estamos en el mundo personas de todos los colores, intenciones, y sentimientos diferentes, otras he tenido la suerte de conocer, pero no se han ausentado como Laura porque no les ha tocado formar parte de una estadística sutil y borrosa: la de aquellos que caen, supuestamente de modo natural, cuando en realidad pertenecen al grupo de quienes caen obra de un empujón, un empujón obra de nuestras "modificaciones", las llamadas en conjunto cínicamente "mejoras". Estúpida ilusión la de que todo son mejoras. Afinemos las palabras: la mejora de un balance económico no es siempre ni frecuentemente una "mejora en sí", es "estrictamente" la mejora de "ése" balance económico, pero no la de una sociedad. 

No tengo religión, de modo que no tengo creencias, solo constato acciones o hechos, y sólo cuando se puede. Tengo formación de Ciencias y de Humanidades, así que recojo igualmente tanto prudencia y duda, como matiz y sentimiento. No desecharía ninguna de ellas. Todo ello hace cuerpo, todo ello es necesario. 

Así, sumando todo esto, y echándose hacia atrás para ver los hechos de lejos, y no actuar si no es desde la calma, su ida ofrece y pide dar un paso más firme, más serio, si te interesa continuar con dignidad. Puede ser necesario el momento en el que, además de cultivarla, necesitemos organizarnos en modo en que no lo hemos hecho nunca, por falta de la misma, por miedo, por debilidad, por pereza, o por cobardía: algunas de las formas en que la perdemos. Y sobre esa dignidad que deberíamos sentir respecto de nuestra propia vida, y de esa pereza que tenemos para poseerla y educarla finalmente, encuentro tristemente confirmación en un texto que a nada de ello debiera haberse referido en principio, pero que lo esconde entre líneas. El texto prudente de Nessa Carey sobre Epigenética, que se acerca humilde y prácticamente en solitario a un pequeño de grupo de hechos que ya comienzan a aventurar el porqué de, tanto la ida de Laura, como la de tantos más, que se van, o permanecen con una vida sin salud tan poco merecida. 

Cabe la posibilidad, siempre cabe, de que un día sobre su lápida, además de afecto y flores, repose también un periódico con los titulares del comienzo de la caída ante la vista pública de todos esos falsos balances que meten en la misma cuenta, mejoras que lo son, con las falsas mejoras que no lo son, aquellas que permitimos perezosamente que invadan todo, como sí podemos comprobar, aún cuando a veces no estén a la vista, pero visibles si reflexionamos. Cabe la posibilidad de que quienes están cerca de estas mejoras, se activen, reflexionen, imaginen actuar de otro modo, trabajar con otro porqué, dejar en algún momento de cerrar los ojos y cooperar, y dar la cara en su terreno. El profesional no debiera tragarse todo por conveniencia, es responsable de lo que ve. En este momento, me sobra tanta excelencia y tan poca dignidad. Cabe que un día hablemos solo del cáncer natural, o de otras caídas que aceptamos por que lo son, y hayamos olvidado el día en que nos resignábamos a vivir de cualquier forma, esperando el favor de la lotería.

Adiós Laura, querida. Sigue creciendo en silencio el número de los que estamos atentos.

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(for all of those waiting)

Good flying for you, Laura.

A great practice could be it, not to leave anything out, more even when other know how to interpret what you say. Now I should say who has left and why to be talking around she. And all of this, although whatever I say, it will be partial and poor, the same manner that I could want to describe a whole forest, and all of those listening, could see eventually another different wood when visiting.

Laura Cantarella and two mates launched a personal project at the Southern Andalusia, over a hill that makes face to Africa , some days and nights ago: La Semilla (The Seed). Despite the project was personal, finally was aimed and focused to each other. No way strip it of value the fact they liked to live in this paradise, a paradise so hardly worked (then a marvellous selfishness), to the result to be showing it and inviting, and calling to close, offering their insight about other ways of life, essentially a clean insight. Nothing of big economic goals, no assets growing, nothing about speed and productivity. The keywords could be these ones; cleaning, saving, respect, for example. Are not usual those words, it isn´t? Nevertheless, in front of disregard or contempt, are the keys owned by developed and mature persons. 

As could not be otherwise, while what is seen is unknown, their project could seem to be a naivety. On the roots, the project includes some attitudes in front of common resources, its use, our relationship with ourselves, and therefore with the other. And they did it, with all of the nuances that is likely to occur: good times, bad times, sometimes ropes around the necks, sometimes shinning moments. The trail for all of this was a large chain of people who have found other on the way, a way to learn and socialize; and to me the most important and radical (to be at the root, not because one end), surely they had the opportunity to retrieve a difficult word today, that should not be classified in any way; dignity.

Dignity, do not resign itself to live and cohabit with dirt that we provoke. Dignity, not bring itself to eat compulsively and without knowledge, feeding as indeed we can. Dignity, caring and working relationships that disappear as widely replaced by some kind of economic symbiosis. Dignity, leaving the body in relation to the mind, educating them, something unusual for so many people, still so many time ago. Dignity to take something that happens every day, and we have a chance to enjoy consciously: to live in this system we stand, where every day is dawning, blooms every year, being always different. 

It is not the only person I know with such security in the culture of dignity, even if they are uncommon. Since we are in the world people of every color, intentions, and different feelings, others I have found like her, but have not been absent because they have not their lot to be part of a subtle and blurred statistics: those that fall allegedly in a natural way, when in fact belong to those who fall shoved, work of our "modifications" together cynically calls "improvements". I´ll refine the words: an improving of any economic balance is not always or often an "upgrade itself”: is "strictly the improving of that economic balance", but not an improving for all of the society.

I have no religion, but respect the yours, so I have no beliefs, actions or facts I note only, and only when it´s possible. I am trained on Sciences and Humanities, so just pick both caution and doubt, as nuance and feeling. This makes the body, all necessary. So, summing it all, and leaning back to see the events from afar, so then not acting if not from the calm, his departure offers and requests take a more serious firmer step.

It may be required, the time, the moment in which, besides taking care of our own dignity, we need to organize ourselves in way we have not ever done for lack of it, out of fear, weakness, laziness or out of cowardice: any of the ways in which becomes visible loss of dignity. And on that dignity we should feel about our own life and that laziness we have to possess and finally educate, sadly I find confirmation in a text that none of this should have referred in principle, but it hides between the lines. Is a recent book, as cautious as provocative: from Nessa Carey, a text on epigenetics, which seeks to approach humble, practically, to a small group of facts that are beginning to venture the why both the departure of Laura, like so many more that they leave, or those other that stay with a life without health so little deserved.

It is possible, whenever possible, that one day on his tombstone, besides affection and flowers, also stand a newspaper with headlines of the beginning of the fall in the public view of all these false balance sheets that get into the same account improvements that really are false improvements, which allow lazily to invade everything as you can see, even if sometimes they are not visible, but are always your own dignity allows.

Goodbye dear Laura. Continues to grow the number of which stay aware in silence.
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