21 jun. 2010

recapitulando

Vamos pasando por etapas naturales: idear, desear, planificar, cortar amarras, lanzarse, buscar, encontrar y arrancar. Ya estamos en "arrancar". Ahora deberemos conseguir consolidar el arranque. Se parte de un punto ideal para trabajar aquí, en el campo de Gibraltar.  Seguramente la línea literal de costa sería un lugar ideal para mirar le mar diez horas al día, pero no para trabajar. Estar en segunda línea permite concentrarse y avanzar.

Además, después de un mes de parón tecnológico (la red telefónica es suya, muy suya), volvemos a poder trabajar volcando parte de los resultados a la red. Y así, hacerlos accesibles: tiempo vendrá en que estén a la vista todos los recursos previstos. Primero habrá que trabajarlos, uno a uno.

De momento, también habrá que trabajar los recursos in situ: tres huertas diferentes, material de enseñanza, y un programa para la enseñanza en los colegios de la zona, vivo y directo.

Hoy, vamos a celebrarlo haciendo un podo de dulce de higo. Lo pide el día, y el olor a fruta fresca que invade la cocina. ¿Invade? creo que más bien es "perfuma". Así uno se duerme como un bendito.

19 jun. 2010

cúrese el que pueda

He podido leer con rapidez, antes de que me quedase sin red, el escrito, y en él el pensamiento y el sentimiento (ambas cosas) de una persona a la que, además de apreciar en la lejanía, respeto y tengo muy en cuenta.

Pareciera que nos encontráramos en hojas de un libro similares. Le comprendo muy bien. Recomiendo releerle. Es Hipatía.

Aunque no lo desee, el tiempo hace que acumule cada vez más la misma convicción. Estamos en tierra en la que, a quien piensa, o recapacita, o es autocrítico, o reflexiona, de forma veloz y contundente se le manda al hilarante cajón de los tontos, de los que pierden el tiempo, de los que se complican la vida por nada, de los que filosofean, de los que le dan vueltas al coco. Esta es tierra en la que nunca ha faltado ni faltarán excusas para no trabajar con la cabeza, para pasar de todo, para hacer lo bueno, pasarlo lo mejor posible. Lo mejor posible... se ve. Es una actitud infantil el negarse a reflexionar, y a buscar soluciones a nuestros errores (¡claro que requiere trabajo!). Es nuestra responsabilidad. También es infantil pretender permanecer toda la vida descargando la responsabilidad de cuanto nos ocurra en los hombros de otros (por encima nuestra, con mayor responsabilidad relativa). Es infantil dar por inalienable la seguridad, el bienestar, el ocio. La pretensión de vivir un mundo ideal y perfecto, que choca frontalmente con la esencia natural de la vida (azar, supervivencia, riesgo) es deseable, si no acabamos creyendo que es el verdadero mundo, la verdadera vida.


Si alguien lo duda, los números, en toda área de la vida, cumplen con su identidad: definen y marcan los siguientes números posibles. Cuando estudiaba la zoología, me daba cuenta de que en todas las estructuras, en los sistemas, en los órganos, manda la necesidad imperiosa de la economía, y esta empuja a que tengan posibilidades y éxito las estructuras que conservan una economía razonable: la que permite el entorno. En nuestro caso, hemos realizado un prodigio de derroche (y no lo digo solo en el aspecto literal monetario), y con él viene acompañándolo una borrachera. Y tengo la convicción de que a la borrachera le acompaña una adicción. Cúrese el que pueda. Hace falta un ejercicio intenso para ser objetivos, y reconocer el derroche, la desmedida de cuanto hacemos, consumimos, tenemos, hacemos o atesoramos. Sin personalizar, pero me parece que resulta brutalmente evidente. La comparación con otros es brutal, de muy mal gusto.
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