14 ene 2010

blogs, clima y electricidad: nada importante.


Llevamos una buena temporada soportando y enriqueciéndonos al mismo tiempo con todo lo bueno y lo malo de este temporal: el agua necesaria, y las riadas y desbordamientos innecesarios, pero previsibles. En esta simple morada, no ha sucedido más que un continuo chorreo diario, intermitente e imparable, acelerado por el viento, de agua y después más agua. Con él, las interrupciones tan fáciles aquí de la electricidad, se han convertido en un "programa de nochecitas", y como consecuencia de ello, uno que escribe se adaptó a la situación prometiéndose a sí mismo no intentar hacer nada en el ordenador (ni trabajar, ni estudiar, ni escribir) hasta que la venia de los dioses lo diga.

Y ahí estamos, entre apagón y noche, velas y linternas, charcos y paseos, sin tener ni el más mínimo problema. Porque eso no son problemas, claro está. Nada es comparable a la suerte total y definitiva que les ha llegado a algunos miles de personas, porque la Tierra es eso entre otras cosas: el azar de que un estornudo suyo nos lance fuera de todo. Un país (Haití) con casi 10 millones de habitantes, en una superficie equivalente a Galicia asentada sobre una placa que riñe con las que le tocan, sufre el bamboleo de un terremoto, y se queda mirando a la nada. No nos olvidemos de cómo vivimos, como los reyes de los cuentos. Como la princesa en carroza.




2 comentarios:

  1. Es sobrecogedor lo que ha pasado. Las diferencias, lo que nos iguala.
    Y tus palabras son redondas y sentidas. Doy las gracias y me quedo pensando.

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  2. Y nos ahogamos porque nos falta la electricidad una hora, o llueve un pelín de mas y nos mojamos con los charcos, y un largo etc.
    Siempre pienso que la primera gran suerte que tenemos es la posibilidad y la oportunidad de escoger.
    Y la mayor parte del tiempo olvidamos que los que vivimos como los reyes de los cuentos y la princesa en carroza, aun siendo muchos, somos los menos en este mundo tan mal repartido; y ademas a un ritmo y de una forma insostenible, no sólo para nosotros, princesas en carroza; para todos.

    Ni siquiera ante los estornudos de la madre tierra somos iguales.
    "Y sin embargo, todo parece tan ilimitado".

    Un abrazo Fer. Rasca a la jetas cuatropatas tras la oreja de mis parte.

    Jesús.

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