Cuando entré en casa hoy, estuve a muy poco de ponerme a escribir sobre la luna que teníamos en estas tierras esta noche. Se insinuaba tras las brumas de noche. Seductora. Pero me he desviado. El correo de ayer me ha picado enormemente, y como ya estoy en vena de no parar de hacer lo que me apetece, pues hala, a ello vamos.
Cuando tenemos que reponer el frigorífico, tan tranquilos compramos todo, dispuesto en las estanterías, reluciente, con magníficos sabores que se intuyen, que no imaginamos en absoluto que en pocos años nos habituaremos a ver la realidad de ese mundo irreal, el de los hipermercados. Como nos acostumbramos a los derechos, a la ley, a todo lo bueno, a todo lo que nos tranquiliza.
Los campos de cultivos son los culpables del post. (leer más)

En efecto existen muchos motivos para ese cambio de modo de vida. Todos positivos.
ResponderEliminarPienso sinceramente que las cosas que cuentas son más o menos conocidas, intuídas, sospechadas, entrevistas, vislumbradas, por una parte importante de la población; Sin embargo, todo acaba quedándose en palabras en su mayor parte. No hay forma de luchar contra ese inmenso poder económico que nos destruye? Hay mas razones? Porqué acabamos mirando para el otro lado, seguimos con nuestra vida diaria? Se sabe, pero se deja estar.
¿Los cambios de la cabina?
Gran trabajo y exposición Fer.
Gracias.
Jesús.
El sinfín de sitios y gentes que ya están recuperando con sentido común, uno a uno, y sin conflictos ni cambios brutales, un modelo más razonable, es alto: no son muy visibles en los mass media... No es tanto limpiar como no manchar; ni tanto luchar como no estar viciados. La palabra adicción es má sutil de lo que creemos.
ResponderEliminarDe eso ya hablaremos también.
Un saludo. Friend.