Ayer y hoy se veía con fuerza el temporal que llegaba a la costa, no con demasiada fuerza. No hacía falta nada más. Suficiente para disfrutar con la bruma de agua y sal que entraba a la Sierra de la Plata, en el Faro Camarinal. Y hoy, pasado el vendavalillo, los chorlitejos se agolpaban raudos a la rapiña, entre las piedras. Entretanto, en el puerto de Tarifa los pescadores se entretenían con la limpieza, hasta verlo mejor.
Claro, volví cansada, así que me tumbé a descansar, ahí estoy. Hummmm... ... ...un día de estos pasaré a Tánger, colándome en el barco, que aquí nadie hace caso a los chuchos como yo.
Gñgñgñg ... ¡guau!, me gusta cádiz.
(Un amigo de mi compa, dice que soy una gambosa. ¿Porqué será?)
Y la música se la dedico a L.L.C., hala)