17 ene 2010

los ojos del corazón

No puedo remediar fijarme en ciertas cosas, y puede ser una estupidez, no lo niego. Pero lo hago, constantemente.

Ayer acudí a un conciertito que ofrecía la Joven Orquesta de Andalucía. Muy bien dirigida, muy unida, merecedores no de aplausos sino de una sonrisa sincera. Pero a mí se me viene enseguida a la cabeza lo que me dijo el corazón.

Ofrecieron un programa de Leos Janacek, difícil, me arriesgo a pensar que difícil para los asistentes, con una carga de tristeza y una melodía divagante, que no es la propicia para abrir el apetito a nadie. Pero ese era el programa, aún acompañado de dos piezas de Dvorak, poco conocidas. Estoy tentado e inclinado a pensar que es el correr de estos tiempos el que manda: lo deseable es impresionar, no capturar al público. En vez de acercarte y removerlo de su asiento, sentarlo y apabullarlo con prodigios. Si me equivoco, lo siento, pero es lo que me dice el corazón. Al menos podría pensarse en acompañar con piezas que levantan en vilo a cualquiera, así se abren los sentidos. Pero no fue así: era un concierto para críticos. Magistral pero no humano. No critico a esta orquesta, pero me siento lejos de este proceder.

Yo no entiendo la música así. La siento de otro modo: cuando es música, me descentra de donde me encuentre, y me obliga a sentir y viajar con la mente. No creo que un sólo músico haya querido nunca ser magistral (bueno, alguno lo habrá deseado), pero sí habrá sufrido su propia música, la habrá "masticado".  Es una lástima, me pongo en el lugar de un niño, y recuerdo una chica que un día levantó con un bombo, dos platillos y una flauta (en tono de humor), a toda una fila de peques, que le siguieron "con ritmo y con risotadas". Eso, por ejemplo, es música. Qué tiempo perdemos con el complejo de impresionar a los demás. Tán fácil, y tán difícil. No es un curso, ni una empresa, ni una competición, es parte de nuestro lado loco, amable.
Es capaz de despedirte del sitio allá donde estés, de permitirte ir a otro lugar, o pensar en algo que estaba alejado, o ver llanuras, o sentir el frío, lo que a cada uno le mande sentir.

Como contrapunto, esto que sigue es de otro mundo. Si esto no es llorar, ¿qué es? Un regalo que nos hizo a todos Juan Sebastián Bach


"Erbarme dich, mein Gott": "The Matthäus Passion", Maureen Forrester (contralto)

Ten piedad, Dios mío,
ante mis lágrimas.
Ve, mi corazón y mis ojos
lloran amargamente ante tí.
Ten piedad, Dios mío,

7 comentarios:

  1. jo, eso me paso el sábado, y entendí el cuento del flautista de Hamelin, pero estarás conmigo que a veces hay que escuchar un poco de todo para que no nos resulte extraño, porque por lo general lo que no conocemos y conlleva un esfuerzo a veces tendemos a rechazarlo; independientemente de que luego nos guste o no, y en eso influyen tantas cosas no solo nosotros, también el momento.

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  2. No comente nada de la música, pero Bach y su pasión según San Mateo...(silencio) y este buen señor haciendo oficio

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  3. Tengo un amigo compositor de música vanguardista al que le suelo decir que no entiendo su música; él, casi ofendido, me dice que no existe eso de "entender la música" y que mi oído está acostumbrado a la "música melodiosa" como gusta decir a todos los que no entendemos su tipo de música. Suelo replicarle que quien no entiende lo de entender la música es él, pues para mí es fundamental que lo que escucho me ponga los pelos de punta, me arranque lágrimas o me haga volar. Esto es, para mí, entender la música; como tú dices la que inunda el corazón de pedazos de tí mismo, pues ha sido capaz de arracarlos de allí donde permanecían escondidos para depositarlos en el mejor sitio.
    Ando de exámenes y por eso vuelo poco últimamente.
    Gracias. Ah, Hola, que se me había olvidado.
    Un beso grande, desde la Enter.

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  4. Isa, claro, pero no todo el mundo tiene la misma facilidad ni apertura, deben pensar en educar el oído a los que escuchan. No sé, me da que lo importante es estar en candelero.

    Hipatía, saludos, y suerte con los exámenes, que no son "ná" para tí.

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  5. Entiendo, pero es un privilegio escuchar el concierto ¿verdad? Estraordinario "Erbarme dich, mein Gott": "The Matthäus Passion". Danke.

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  6. Yo opino que sin pasión no hay arte, que es lo que mueve el sentimiento. Lo demás me parecen ejercicios de estilo. (Que también tendrá que haber, o eso me parece, para que podamos llegar a la pasión... Vaya lío :-)

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  7. Donde esté la sensibilidad, laidnamente arrasará con todo lo negativo de este mundo (mayoritariamente de nuestra propiedad -lo negativo, aclaro).

    Saludos, par de bellos.

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