13 mar. 2010

Delibes

Me agrada encontrar tantas referencias de sentimiento hacia Miguel Delibes, eso muestra que existe algún tipo de sintonía con la persona que escribió, con su "mano", o con su pensamiento.  es que a mí me resultaba una persona con cimientos personales, de ideas limpias y claras. Y poco más basta. Me recuerda con una fuerza tremenda a otra persona a la que tengo un cariño escondido, a mi padre. Y el porqué se puede explicar, y espero que entender también. Pero Delibes tiene un rasgo que no es el más habitual en hombres de su generación, sean periodistas o no: la capacidad de exteriorizar, exponer sin vueltas los sentimientos y sus propias reflexiones sobre ellos.

Yo no sé si seré un caso raro, pero tengo asociada en mi mente un objeto a toda la generación a la que le perteneció, al menos a algunos de ellos; la cocina económica. Estaban presentes en muchas casas, donde eran combustible habitual el carbón y la leña. Y también estaba presente el frío: yo diría que hasta se oían las cosas con otro timbre (¿será el eco de los recuerdos?). Esas cocinas están asociadas en mí a una vida lejana de la actual, y no sólo por el tiempo: en realidad, por las relaciones, por el día a día, por el mundo mental de esos años (con lo bueno y lo malo de ellos (no quiero ser un romántico sin sentido). Hará muy poco tiempo, Rafael (un andaluz sexagenario que intenta seguir trabajando su animales como "siempre lo hizo", a contracorriente de la actual situación) me contaba su niñez, la vida con sus padres, la muerte de algún hermano, el trabajo, el trabajar del horno de pan, los viajes en burro para llevar a sus hijos a la carretera y dejarlos en el autobús del colegio; en fin, cosas de campo, de gente que habita el amanecer y el atardecer donde y como no lo hacemos los demás. Y Delibes me recuerda estas cosas: gente así, ideas sencillas y honradas, casas con hogares , no siempre con todo el cocido, pero siempre con un fundamento, un trato. Yo no sabría decir muy claramente qué entreleo en Delibes: es similar a lo que entreleo en ésa generación. Puede ser una forma de razonar; puede ser una forma de actuar y tomar las situaciones por los cuernos; puede ser la "Carta Magna" de una generación. Hoy despreciamos eso, pero de algún modo, eso era reflejo del mundo intenro de esas personas.

Dos contestaciones suyas a dos preguntas, me encantan, entre otras cosas por su sencillez.
..."Desgraciadamente, herida de gravedad. Su destino no podemos preverlo. Creo que aún está en nuestras manos salvarla, pero ¿nos vamos a poner de acuerdo para hacerlo? Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas. El momento es crucial para que el hombre nos dé la medida de su sensibilidad." (...) "Es algo que suele suceder con las muertes: lamentar no haberles dicho a tiempo cuánto las amabas, lo necesarios que te eran". (...) "El amor llega a ser una costumbre y no reparamos en sus efectos. Por eso yo lamentaba no haberle dicho a tiempo cuánto la amaba y cuánto la necesitaba. Era un sentimiento de pérdida tan hondo que no me consolaba de haberlo silenciado".

Es de agradecer su palabra, antes que nada, ¿no?
Otra forma de leerlo, sería ésta música.



Ayer me sorprendió este video.

Sáenz de Santamaría llora emocionada la muerte de Delibes


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